ANECDOTAS
Pantanito
Fin de semana del 15 y 16/04/00,
tenemos todo preparado para salir. Si bien la salida clásica sería para Semana
Santa, nos vamos una semana antes dado que por distintos problemas personales
algunos de los muchachos no pueden el otro fin de semana, uno de ellos soy yo,
puesto que mi esposa me ha pedido, por no decir “intimado” a ir a Bragado, Pcia.
de Buenos Aires, a ver a una prima de ella. Cobarde yo, no dije más que
“si, me encantaría”, mientras que por dentro pensaba en las truchas que no iba
a poder clavar, el campamento, el asado, los amigos, el mate a la madrugada;
pero bueno, también hay que sacar a pasear a la “jabru”, que es la nos aguanta
todo el año, y la vida.- Pero bueno, pasemos a lo que hoy nos convoca. La pesca.-
El lugar que
nos reúne: La “FRASER” - Escuela de Pesca con Mosca-, comandada por Teo Rodríguez
y su Lugarteniente e Hijo, Diego Rodríguez. Ahí nos juntamos los Martes a la
noche a atar algún modelito nuevo de alguna mosquita que en tal o cual lugar
está resultando mortal, alguna sacada de algún catálogo que le ha llegado al
“Diego” o quizás sacada de su archivo mental, o tal vez, una que alguno de los
muchachos trae como una novedad.-
En esa reunión
de los Martes, nos juntamos viejos egresados de algún viejo curso hecho en la
“Fraser”, como así también cursantes actuales que quieren apurar su aprendizaje
en el atado y todo aquel que quiera y le guste y que comparta esta pasión que
nos junta semana a semana, ya sea en la escuelita, o en el Río.-
Pero volviendo
al tema, salida de esa reunión semanal la idea se hizo carne en todos nosotros,
vayamos a Pantanito el fin de semana. Al principio, se quería ir a la mañana
temprano y volver a la nochecita, pero cuando me dijeron a mi, les dije ¿por
qué no vamos el sábado, acampamos y volvemos el domingo?, por supuesto nadie
se hizo rogar, y así llegó el día, nos juntamos a las 13:30 Hs. en lo de Diego,
pero como es sabido, por una u otra cosa, terminamos saliendo a las 15:30 Hs.
un grupo de 12 personas entre los que nos encontramos el Diego, mi sobrino Maxi,
Ernesto, Roberto, Jimmi, Raúl, Jorge y yo, los grandes; y los chicos Silvio,
Gerardo, Francisco y Damián, el hijo de Raúl. Un total de 12 personas que nos
repartimos en tres vehículos, un Fiesta de Roberto, la camioneta de Raúl, y
por supuesto, el infaltable, el comekilómetros, el FITITO, un 147 propiedad
del suscripto, infaltable, infallable e irrompible compañero y transporte irremplazable
en todas mis salidas de pesca.-
El día pintaba
bastante nublado, y a medida que avanzábamos hacia nuestro destino nos encontramos
con un poco de lluvia hasta llegar a Picún Leufú donde estaba cayendo un pequeño
diluvio, para ese entonces todos nos veíamos empapados a la orilla del río y
luego volviendo a un campamento más mojado todavía. Pero gracias a Dios, eso
no sucedió y si bien tanto el sábado como el domingo el sol no se dejó ver,
el clima realmente fue muy amable con nosotros.-
Cuando llegamos,
armamos el campamento, apurados porque se nos venía la noche y queríamos YA
ir al río. Creo que todos Uds. saben lo que es esta sensación, es como que si
nos tardamos 10 minutos más ya no van a haber más truchas para pescar. Así y
todo, luego de armar los bártulos y “vestirnos para la ocasión”, enfilamos hacia
el río, pero apenas si pudimos pescar una media hora porque empezó a oscurecer
y si nos quedábamos iba a ser difícil volver al campamento.-
Cuando hablo
de “vestirnos para la ocasión”, creo que eso merece un capítulo aparte. Mucho
se ha hablado de la estética de la pesca con mosca; cada pescador, en cada salida,
y casi diría que también durante cada día de la semana, los que nos consideramos
apasionados por este deporte, estamos pendiente de si conseguimos un nuevo patch
para adherir a nuestro chaleco, si el ala del sombrero tiene la caída adecuada,
si el weader con las botitas hacen juego, si el retráctil que usamos tiene un
logo con una truchita o si la pluma o el prendedor que fijamos en el sombrero
está lo suficientemente vistoso. Y si viene un amigo y te dice “...che, que
lindo que está tu chaleco. ¿Cómo conseguiste ese Patch?, ¿no me conseguís uno
para mi?” uno realmente se pone ancho y después de contarle las mil y una peripecias
para conseguir el preciado y envidiado patch, le promete hacer lo posible para
tocar a sus contactos y ver si le puede conseguir uno.-
Volviendo
al campamento, que si no me equivoco, creo que si hay algo tan hermoso como
pescar, es la vuelta al campamento; reunirnos alrededor del fogón, tomarnos
unos mates e ir preparando todo para el asado. Una vez listo, el asador, que
esta vez me tocó a mi, dá la voz de aura y todos al ataque. Pasados los primeros
10 minutos, en los que generalmente no se escucha nada más que algún “mmmgnñggmmque
buennmgo mqwue estáaaaaaaaaa”, empieza la charla, entre mordiscos, halagos
al asador, y un buen vaso de vino para los mayores, jugo para los chicos.
Esta charla,
en este caso y como creo que normalmente sucede, se extendió por espacio de
varias horas, hasta que alguno mira el reloj y dice, “bueeeeeeeeno, yo me voy
a dormir porque si no mañana no me despierta nadie” cosa que todos sabemos que
es mentira porque a la mañana siguiente con el solo pensar que se nos puede
pasar el pique de la mañana, todos estamos en pié casi hasta antes del amanecer.
De nuevo empezamos
con la ceremonia de la indumentaria tras lo cual, todos al río.-
Quizás Uds. esperan leer ahora las historias sobre las fabulosas capturas
que todos los integrantes del grupo heroicamente conseguimos; lamento desilusionarlos,
pero no fue así.
Estuvimos toda la mañana casteando en cuanto lugar prometedor encontrábamos, seleccionando los lugares al principio y en todos los lugares después al ver que avanzada la mañana y no se producía ninguna captura. Solo un iluminado, JIMMI, logró capturar un bonito Arco Iris de aproximadamente 800 Grs, al cual hizo durar y pelear como si fuera de 3 Kgrs., como para disfrutarlo, quizás a sabiendas que iba ser su única y última oportunidad de la jornada.- Fuera de ese, nadie más logró capturar nada.
Volvimos al
campamento, donde nos encontramos nuevamente todos, por supuesto al principio
todos mintiendo descaradamente, para luego contar la verdad y tratar de analizar
las causas, viendo qué se podía hacer.-
Luego de comer
el asadito del mediodía decidimos cambiar e ir río arriba para probar suerte.
Luego de caminar aproximadamente una hora para poder encontrar un lugar dónde
vadear un pequeño arroyo para llegar al río emprendimos el regreso pescando,
al principio con igual suerte pero luego, quien les habla, haciendo gala de
gran técnica, sabiduría al momento de elegir la mosca, mucha paciencia, y creo
que por sobre todo “un c.....o de aquellos” logra la captura de un Arco Iris,
bastante pequeño, pero para toda la ansiedad contenida creo que lo disfruté
como si hubiera sido una Marrón de 5 Kgs.. En este caso, la mosca utilizada,
luego de mucho analizar las condiciones climáticas, velocidad del viento, velocidad
de la correntada, temperatura del agua y decenas de ítems más, fue ...
la Woolly Bugger Negra, como no puede ser de otra manera.-
Ya con otro
semblante y una sonrisa de “cachete a cachete”, seguí caminando el río hasta
encontrar una orilla que profundizaba de forma abrupta en los primeros 2 metros,
mientras los demás muchachos seguían probando suerte, pongo en mi tippet una
“Woolly Mudller Negra”, creación del suscripto, la cual consiste en una Woolly
Bugger pero con cabeza mudller que por vaya a saber qué designios de la naturaleza
ha resultado terriblemente efectiva. Una vez firmemente atada efectúo el lanzamiento,
tentando a un hermoso Arco Iris, de aproximadamente 1,5 Kgrs., el cual luego
de una hermosa pelea lo traigo hasta mis manos. Justo en ese momento, el “Maxi”
que era quien tenía la máquina de fotos se encontraba lejos del lugar, así que
luego de mostrársela a César, como para contar con un testigo, fue devuelta
con el menor daño posible.-
Por supuesto,
luego de hacerles saber a todos de las bondades piscatorias de mi recientemente
creada Woolly Mudller, seguimos efectuando lanzamientos en todo lugar que así
nos lo permitiera.-
Por supuesto
sin cambiar la mosca, efectué un par de capturas más hasta el punto tal de casi
no entrar en mi chaleco y en mi weader, hasta sugerirle a los demás muchachos
que se estaba haciendo tarde y era hora de irnos.- Así emprendimos la retirada.-
Si bien las
capturas no fueron las que hubiésemos esperado, hay que rescatar que hemos pasado
un fin de semana realmente hermoso, en compañía de amigos y disfrutando del
hermoso paisaje que rodea a nuestra zona.- CLAUDIO ALBERTO JEREZ
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