ANECDOTAS
Un perfecto regalo...
Había sido una buena temporada .... no
de grandes truchas, pero sí de mucho aprendizaje.
Se
acercaba el tiempo de veda y a pesar de los intentos de Pablo
por lograr la pesca y devolución durante este periodo, la prohibición estaba
llegando.
Faltaban
apenas tres días y nos envolvía esa sensación casi incontenible de realizar
la última salida.
La
organizamos en pocas horas, partimos a la 1:00 de la mañana rumbo a Malargüe
con Alejandro y Silvio.
Con
las primeras luces del alba llegamos a nuestro lugar elegido para despedir la
temporada, la confluencia de los ríos Chico y Grande.
La
madrugada nos recibía bien, el viento que durante el viaje nos había hecho dudar
del éxito se había transformado en una suave brisa, el agua clara nos dejaba
ver el fondo verdoso y ondulante de los torrentes y el sol llenaba de destellos
y brillos ese hermoso paraje.
En ese lugar el río Grande parece dividir el mundo en dos, con sus casi 40 m de ancho y la fuerza de sus aguas, nos deja en la margen sur junto al camino, los álamos, el río Chico y un caserío al que se hace difícil calcularle los años que lleva en ese sitio.
En
la orilla opuesta, el valle, las montañas y un grupo de árboles que delatan
un puesto apenas distinguible en la distancia. Nos une apenas un cable de acero
que, elevado por columnas y anclado al piso, se mantiene a unos tres metros
del agua, suspendiendo un carro que se balancea con el viento. Se me hace que
su objetivo es evitar que los dos mundos se separen, que las costas se alejen,
y de alguna manera estoy seguro que es así.
Apenas
habíamos llegado cuando aparecieron cinco niños montando tres caballos, venían
del puesto, dejaron los animales junto a la columna que sostiene el cable, treparon
al carro y cruzaron el río moviendo el artefacto con una especie de palanca.
Se dirigían a la escuela que los esperaba en Las Loicas, a pesar de ser sábado.
Los tres caballos los esperaron, como vigilando el cable, hasta las cinco de
la tarde en que los chicos regresaron, repitieron el cruce y sus figuras se
perdieron rumbo a los árboles que se veían al pie de la montaña, demasiado lejos
como para
poder
distinguirlos, demasiado distante de lo que estamos acostumbrados...
Nos
tomamos unos minutos contemplando la escena de los chicos de la mañana y armamos
los equipos, la vestimenta, mi Daiwa Eliminator nº7, la Deep Gharge de 200 grains,
el lider de hundimiento, el tippet 1x y la mosca... La mosca era el dilema.
La temperatura había bajado demasiado como para que hubieran pequeños bagres
activos, cuyas imitaciones habían dado tan buenos resultados anteriormente.
Después
de unos minutos mirando el verde cauce del río, comprendí el mensaje... Los
animales que predominarían serían aquellos que mejor se mimetizaran y las truchas
prefieren no gastar demasiada energía y comen el alimento más abundante.
La
mosca debía ser verde oliva, tomé una cuyo modelo me había dado mi amigo Chiche
y yo había copiado. Marabou Sculpin?, no estoy seguro, cuerpo de chenille oliva
en anzuelo nº 6, cola de marabou del mismo color con flash abou perlado, ala
de marabou naranja y cabeza muddler.
El
naranja (o rojo), trabaja tal vez como atractor o simula una herida, la cabeza
aporta la forma y vibración, de cualquier manera fue una acertada elección.
Alejandro
capturó algunas arco iris en la desembocadura y otras en un gran pozón 500 m
aguas abajo. Yo seguí bajando, crucé un brazo y lancé en un caudaloso riffle,
dejando profundizar en el pozo y haciendo que la mosca cruzara desde el lado
opuesto casi perpendicular a la corriente. El pique fue violento y la corrida
aguas arriba se encontró con un fuerte pero poco profundo riffle que detuvo
al pez y lo dejó tan quieto y firme como una roca del lecho, luego de unos momentos
la
acerqué a mi orilla y al verme inició una nueva y más intensa corrida, saltó
dos veces fuera del agua y su cuerpo se dobló mostrándome su energía y su belleza,
se detuvo en el mismo lugar, finalmente la traje hasta mí y la capturé...
Fue
un día hermoso, un perfecto regalo de fin de temporada...
La
trucha... Arco Iris... 2,950 kg.
La fecha... 29 de Abril... "Día del animal"
El
lugar... Confluencia de los ríos Chico y Grande, en nuestro querido Malargüe,
en nuestra
querida Mendoza..
Marcelo Irusta
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