Río Gallegos - Inolvidable
por: Jorge Flores
Llegamos
el viernes 8 de diciembre, al aeropuerto de Gallegos a las 12,40 hs. Inmediatamente
nos trasladamos hacia la ciudad, donde dejamos todos nuestros bártulos,
y como era de suponer emprendimos viaje hacia el río. La
temperatura en esos momentos oscilaba los 12 grados, así que un tanto destemplados,
partimos hacia el para de Guer Aike, a 29 kms del pueblo. Allí tuvimos nuestra
primera apreciación sobre el río, dado que mi compañero y yo , no lo conocíamos.
Imponente, maravilloso, bravío en algunos sectores, contemplamos la hermosura
de este río, bajo el puente del santuario, allí nos decían los lugareños haber
capturado plateadas de 9 kilos, que por cierto era difícil
de imaginar, siendo que la mayoría de los pueblerinos pasa sus fines de semana
haciendo sus asaditos o de mateada. Allí nos juntamos con otros muchachos de
la zona, y partimos hacia el pozo llamado La Colorada, donde anduvimos unos
15 kms, desde Guer Aike. Eran las 14.30 hs. con un viento bastante fuerte, soplando
del suroeste (según dicen es cuando hay pique), cuando arribamos al lugar de
pesca,
inmediatamente bajamos una pequeña lomada y encaramos para el río. Martín Leoz
, nuestro guía de la zona, nos invitó a hacer unos tiritos en una corredera
de más de doscientos metros de largo, a todo esto el agua venía un tanto turbia,
lo que no era muy alentador para la zona. Según nos comenta la época propicia,
por la características del río es marzo.
Igualmente y a esa altura, decidimos seguir probando. Mientras que los muchachos
seguía tirando en la corredera, decidí avanzar unos 500 metros río arriba y
encontré un pozo muy corto con un gran pedregal, donde el agua remolineaba,
ideal para colocar una mosca a la deriva. Siguiendo las recomendaciones de todos
los sureños, revise muy bien el líder, para verificar si habían nudos de vientos,
y aproveché para cambiar la mosca, allí me decidí por un streamer llamado cabeza
de lana, recomendado por un muchacho de la zona.
Hice mi primer tiro, la mosca derivó hasta el final del pozo, y nada. Posteriormente
recogí la línea, traté de tirar bien perpendicular al río, corregí bastante
la línea, tipo río Limay, dando bastante semicírculos en el aire, no permitiendo
que el running se hundiera, cosa que el shooting tomará profundidad, una vez
que consideré que era suficiente, corregí el final de
la línea y dejé derivar. Fue al final del pozo, entre al remolino y la cola,
donde sentí el impacto
de mi caña 8 sobre mi mano izquierda, tensé un poco la línea y pumba , clavé.
En forma casi despavorida, la plateada se había clavado, comenzando un pelea
que duró casi 15 minutos, pude dominarla con la caña solo cuando me había sacado
la línea completa dos veces. Sentí una satisfacción casi indescriptible, me
temblaban las piernas, había capturado una hermosa
plateada de casi 5 kilos (macho por cierto) batiendo así mi propio record.
JORGE LUIS FLORES
e-mail: floresjo@telefonica.com.ar
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