Los Inolvidables días en el Allipén

Por: Pato Salas

El día 11 de Febrero del 200, fui de pesca al hermoso río Allipén con mis dos buenos amigos y compañeros, Don Kiko Nualart y Claudio Fuentes, partimos desde Temuco muy temprano, pues el sector donde pescamos queda a unos 85 km. hacia la cordillera de la Novena Región, lugar de los grandes Chinook, durante el viaje Don Kiko nos contaba las experiencias vividas durante los últimos días, pues ya eran catorce los que le habían tomado la mosca, pero sin poder cobrar ninguno todavía, y decía la cuenta es catorce a cero, los líderes no soportaron la fuerza y peso de estos gigantes e incluso ya tenía unas cuantas líneas rotas, con estas historias lo único que queríamos era llegar pronto al río.  Así fue que a las 8:30 AM estábamos en la orilla  preparando nuestros equipos.  Don Kiko se fue a un lugar que llamaba su pozón, ubicado unos quinientos metros río
abajo, últimamente había tenido varias picadas ahí, mientras tanto mi compañero y yo pescábamos en una larga marea, al llegar vimos saltar a lo lejos unos enormes salmones, por lo mismo insistimos por lo menos una hora y media en ese lugar, realizando largos lanzamientos, para de esta forma llegar lo más cerca con nuestras moscas.  Fue así que en uno de éstos, dejé derivar la mosca un
poco y comencé a traerla suavemente, cuando de pronto se detiene en el fondo, no dudé un segundo y clavé fuertemente, eso fue todo para hacer reaccionar a un enorme salmón, que se encontraba saltando prendido de mi mosca, le di un fuerte grito a Claudio que venía subiendo por la orilla y preparara  el chinguillo, mientras tanto el Chinook seguía sacando línea arrancando aguas arriba, en eso comencé a cambiarle  la dirección de la caña y a traerlo hacia la orilla, pasaron varios minutos, estaba a más de cuarenta metros.  Luego lo tenía en frente a no más de nueve metros y cuando logré poner los primeros veinte centímetros de sinking en el carrete le dije a mi compañero ¡Este es nuestro!, confiaba plenamente en el equipo, pero por algo le llaman el Salmón Rey, lo
sujeté por un largo rato sin darle ni un solo centímetro, éste lo único que quería era irse al centro de la corriente, sentía  una fuerte presión sobre mi caña cuando de pronto se soltó ¿Qué pasó pregunté?, recogí rápidamente la línea y me di cuenta que el nudo que une el líder con ésta había cedido, eso fue todo, había perdido mi primer gigante,  quedé temblando varios minutos  y luego
volví a preparar el equipo para seguir intentando.  Bueno ese día fue la única picada, estuvimos hasta el atardecer y retornamos a Temuco.

Los días siguientes pensaba en ese Salmón, ahora mi tarea era buscar nuevos nudos, que no fuera este el motivo de perder otro ejemplar.  Bueno, siempre de estas experiencias se debe rescatar lo positivo, y me di cuenta que el líder
empleado era adecuado, también los anzuelos utilizados en las moscas, solo tenía que mejorar los nudos.  Durante esa semana me dediqué a preparar el equipo y por fin encontré dos nudos muy buenos, uno para atar la mosca y otro para unir el líder a la línea.  Como  estabamos de acuerdo para ir de nuevo esperaba con entusiasmo  que llegara el fin de semana.

Así llegó el Sábado 17, salí junto a Claudio en dirección al Allipén y de paso  invitamos a mi Padre y Hermano menor, que tenían muchas ganas de conocer los grandes Salmones, con Don Kiko nos encontraríamos allá, el iba acompañado de su amigo Feer.  Esta vez la pesca sería más relajada, teníamos organizado hacer un asado esa noche, dormir en carpa y pescar al otro día muy temprano,  después de contar un par de historias, tomarnos un buen vino tinto a la orilla de una
agradable fogata nos  fuimos a dormir.
 
Al amanecer del Domingo, un poco oscuro todavía nos alistábamos para pescar, nos fuimos al río, a lo lejos se veía asomar un gran lomo, pero no picaban.  Bueno, no es llegar y sacar, se debe tener mucha paciencia, así transcurrieron unas dos horas y nada, algunos volvieron a la carpa a desayunar y otros siguieron un poco más abajo, Don Kiko y Feer fueron a buscar otro lugar más
arriba, mientras tanto con Claudio seguimos porfiando  en la marea larga, el mismo lugar de la semana anterior, mientras lanzaba recordaba  la enorme picada, cuando de pronto siento detenerse  la línea en medio de la corriente, en seguida apreté la empuñadura de mi caña y clavé fuertemente, una de dos, podría ser una enredada o  un gran  salmón,  mi sorpresa fue mayor cuando al                           
instante arrancó aguas arriba  un enorme Chinook, ahí estaba de nuevo, sacando línea y baking, a lo lejos saltaba, se veía muy grande, en eso veo a Claudio que viene corriendo por la orilla con chinguillo en mano, mi preocupación en ese momento era que éste se fuera a la corriente, comencé a cambiar la dirección de la caña  y a traerlo hasta la orilla  cada vez  que podía  ganarle
algún metro, era exactamente la misma situación del fin de semana pasado, pero esta vez no cometería los mismos errores, cuando logré tenerlo cerca, no más de nueve metros y a sentir esa inmensa presión ,que hace pensar que se romperá todo, Claudio me dice trabájalo, dale un poco de línea y este gigante a la primera oportunidad escapa hacia la corriente , ya era imposible sujetarlo , en eso mi amigo me había  inflado el chaleco , seguí caminando por la orilla hasta donde pude, le dije a Claudio lo voy a seguir río abajo, le entregué las gafas y apreté  fuerte mi jockey, comencé  a meterme a la corriente  hasta que la misma presión del agua me levantó, iba flotando con mi caña siempre arriba, tratando de ver en que lugar estaba el Salmón, que en más de alguna oportunidad
estuve al lado, pero en tanto me veía arrancaba velozmente, en esos instantes rogaba que no se fuera, trataba de ponerme de pié en aquellos sectores más bajos, pero era imposible por la fuerza del agua y del salmón que no dejaba de tirar, en todo momento mantuve la presión, siempre con la caña en alto, así seguía río abajo Pescador y Salmón,  recorrí sin darme cuenta  800 metros a un
kilómetro, siempre con la incertidumbre de   perderlo, en algunos lugares el Chinook  arrancaba corriente arriba, pero afortunadamente  volvía a bajar, mientras mi amigo corría por la orilla entre los matorrales con el chinguillo en la mano, había dejado  su caña tirada, pues en ese momento lo único que importaba era el gran Chinook .Así fue que después de pasar una fuerte corriente logré ponerme de pie y salir a la orilla, siempre con la caña en alto impidiendo que el King clavara su cabeza y se fuera a la corriente, en esto mi amigo se mete al agua y con dificultad logra ponerlo en la red, pues era difícil verlo debido a la turbidez del  río,   producto de los deshielos del verano, este fue un momento inolvidable,  gritábamos de contentos, nos dimos un fuerte abrazo, por fin habíamos cobrado el primer Chinook con Mosca, en las frías aguas del Allipén.  tanto pescador y Salmón estaban muy cansados, habían transcurrido cuarenta y cinco minutos.  Le pedí a mis amigos que me dejaran llevarlo, para embalsamarlo.  Pasaron algunos minutos y éste murió en mis brazos, era un macho precioso color café (marrón) pesó 10.200 kg. y midió 98 cm.

Bueno, con esta historia quiero invitarlos a vivir la experiencia con los grandes Chinook de la IX Región, a preparar los equipos y los espero a mediados de Noviembre, cuando comience la próxima temporada....

   Atentamente.
Patricio  Salas Carrasco.


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